Recibimos la noticia con emoción. La mitad de todo el lugar se había quedado sin nieve y, para aprovechar el extraño acontecimiento, el resort abrió de todas maneras los lifts. Las montañas dejaron de ser blancas, ahora eran verdes y marrones con pinos altísimos, tan altos que nunca ví sus copas. Usábamos patines en vez de skis, así podíamos movernos por toda la montaña sin quedarnos atorados. En un momento llegamos a un lugar un poco plano, difícil para movilizarnos. A lo lejos divisé un animal. Mientras nos acercábamos me iba dando cuenta que este era un poco agresivo. Se trataba de un puma, yo estaba acompañado por un amigo que no llegó a ser parte importante de nada. Le lanzé un par de piedras al puma porque noté que estaba disponiéndose a atacar, poco a poco fue alejándose. Llegamos a una estructura gigante hecha de madera. Pero aparecimos en la cima de esta estructura, teníamos que bajar. Alguien había estado jugando con los mecanismos de la estructura y no dejaba que bajáramos, hacía que camináramos por el mismo lugar una y otra vez hasta que se cansó y pudimos seguir. Lo que sigue es borroso, me acuerdo haber estado en toboganes gigantes pero no con detalles. Fin.
jueves, 18 de septiembre de 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)